«Caminatas del Noble Silencio»

Doce años de activismo: El legado de Manuela Pérez y la persistencia de la justicia en el caso Adriana Urquiola

Tras el asesinato de Adriana Urquiola —quien ya tenía cinco meses de gestación— el panorama judicial se presentaba incierto. Ante esto, Pérez organizó las «Caminatas del Noble Silencio». Estas movilizaciones, alejadas de cualquier tinte proselitista, se caracterizaron por el uso del silencio como herramienta de protesta, exigiendo a las autoridades la captura de los responsables sin generar focos de conflicto. 

Un hito en la justicia venezolana.

El movimiento de Pérez fue fundamental para la proyección internacional del caso. Su labor de incidencia ante organismos internacionales permitió la activación de mecanismos de búsqueda que culminaron en la captura de Yonny Eduardo Bolívar Jimenez en 2015. Años después, su vigilancia constante sobre el proceso ha velado para que se cumpla la condena de 27 años de prisión, superando diversos intentos de beneficios procesales que la defensa del victimario intentó gestionar. En el sentido de su actualidad y proyección en el 2026.


En la actualidad, el activismo de Manuela Pérez se ha institucionalizado como un referente de resiliencia y asesoría. Pérez dedica gran parte de su vida y labor a orientar a familias que atraviesan procesos de victimización, promoviendo el conocimiento de los derechos procesales y la importancia de la memoria histórica. Para los analistas sociales, el caso de Manuela Pérez representa el éxito de la vía civil y pacífica en la búsqueda de justicia, demostrando que la persistencia técnica y la altura ética son capaces de producir resultados tangibles en el sistema judicial de largo plazo.